Gracias por participar

El valor del rechazo para descubrir que el talento no es suficiente.

Hace unos días escribí sobre Felipe y sus canicas aludiendo a mi situación laboral. Esta vez quiero compartir que después de varias entrevistas laborales para puestos como atender el teléfono en otro idioma he sido rechazada, según el reclutador que me encuentra sobre calificada. Primero, como es lógico me sentí mal, yo tan lista y despierta, tan certificada y tal. Luego, más tranquila reflexioné que la verdad no quería el trabajo, pero entonces ¿Por qué me lastimó tanto la negativa? No es agradable ser rechazado ni por el novio mala onda o el vecino escandaloso; sino que el hecho de que le digan a uno «No te quiero aquí, gracias» con sonrisa y todo derriba la autoestima de cualquiera.

En mi reciente búsqueda de capital económico he descubierto que como en las relaciones sentimentales no basta el amor, en lo laboral estar calificado, o creer que se está, no basta hablar otro idioma (en mi caso cuatro: inglés, portugués, francés y español) tener un título universitario, haber viajado ni la experiencia. Lo que realmente importa es detenerse a pensar si eso que quieres hacer estás dispuesto a hacerlo con pasión y disciplina. Por supuesto no estoy descubriendo el hilo negro.

Es verdad que se busca donde hay luz y no donde se perdió. Eso es lo que me ha pasado a mí y con pena, pero valentía también (para eso sirve la re significación y el análisis después de todo) reconozco que he hecho muchas cosas con más miedo que ganas, este blog es una de ellas. Hoy sé que hablar inglés no mejorará mi vida laboral en términos económicos atendiendo un teléfono, pero seguro lo ha hecho para acceder a la información, así fue como me topé con Carol Dweck y sus conferencias, así que nada es en vano. En mi estadística se suman ya cinco muestras fallidas por obtener un empleo “estable”. La razón no la sé con exactitud, sin embargo se me ocurren las siguientes:

  1. Comentar mi experiencia en el mundo creativo.
  2. Mi estado civil
  3. Responder honestamente a la pregunta ¿Toma actualmente algún medicamento?

Esta última realmente me llama la atención. En cinco años no he trabajado en una oficina, sin embargo creo que no deberían hacer esa pregunta y por otro lado si la hacen lo correcto sería ¿no responder? En cualquier caso esta experiencia me sirve para continuar con este espacio y reafirmar que al momento que alguien nos rechaza realmente nos hace un favor porque si me hubieran dado el empleo tal vez hoy estaría tan cansada o harta para escribir. Entonces, después de todo, el rechazo no es tan malo. Nos hace voltear a vernos, analizarnos. Las situaciones o relaciones que no funcionan según Carol Dweck nos hacen ser. Nos provocan a seguir esforzándonos y no conformarnos con el talento que creamos tener. Así que basada en eso, me digo: «¡Gracias por participar!»

Aquí les dejo un enlace de una de las conferencias de Carol Dweck

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