No basta decir

 

Somebody to talk to! Somebody who really understands!

CONFIDO

Kurt Vonnegut

Más allá de la belleza física, las buenas nalgas, los senos o el rostro hermoso lo que cualquier ser humano con un poco de sentido, así justo: humano, desea es tener a alguien con quien hablar, con quien ser, con quien desestructurarse y perderse en la vulnerabilidad sin juicio. Hablar con alguien que realmente escuche lo que se dice y de paso lo entienda porque cuando se habla y el otro presta atención se siente. Es una relación entre los ojos, los gestos y por supuesto la acción. En la acción se encuentra justamente la realidad de cualquier sentimiento-emoción expresado en lo oral. La oralidad accionada se vuelve contundente, tangible. Se cree que con el hecho de nombrar las cosas éstas existen, cobran una especie de vida y en parte puede ser cierto, empero yo afirmo categóricamente que debe existir alguna acción de por medio, de otro modo las mismas palabras se pierden como lágrimas en la lluvia (BLADE RUNNER), se vuelven nada, pierden su significado. Un «Te amo» «Lo siento» «No volverá a suceder» «Discúlpame» «Te lo prometo» «Lo haré» «No lo haré» «Llegaré», etc y un sin fin de frases hechas utilizadas a destajo sin la conciencia de lo que representan. Las consecuencias que implican las promesas rotas. La esperanza quebrada que termina lastimando la confianza del otro. El escritor Kurt Vonnegut en su cuento Confido relata la vida de Henry, un tipo poco echado para adelante, pero con ganas de triunfar y ser independiente crea un aparato entre confidente y mascota. La idea es que renuncie a su trabajo para poder vender el invento y ser millonario. Un día le confiesa a Ellen, su mujer, la razón por la que cree que su invento será un éxito y es justo porque al final del día lo que cualquier ser humano desea es tener alguien con quien hablar. Al final el experimento no resulta del todo como pensó porque Confido resulta ser una intriga constante entre los miembros de la familia y Ellen termina por enterrarlo entre las macetas.

En el caso de Confido, por ser un aparato, la acción resultaba propiamente imposible, pero a nosotros humanos de carne y hueso ¿Qué nos convierte en Confidos? ¿Cuántos nos han enterrado entre las macetas del olvido? Y ¿A quién estamos por enterrar?…

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