Y tú ¿Quién eres?

Justamente así rezaba el slogan de una de las revistas más famosas en los años 90. Dicha frase era recitada por los artistas de moda. La publicación no era muy profunda en su contenido, al contrario trataba los chismes de los artistas de la época o de las últimas tendencias de la moda, sin embargo reconozco que la pregunta que lanzaba en cada publicación tenía un peso muy grande y el cual merece análisis; es decir, la falta de conciencia, en general, resulta relevante, sobre todo cuando involucra nuestras decisiones. Recuerdo que en mi adolescencia le insistí a mi papá para que me dejara trabajar a lo que él siempre respondió con una negativa, claro que ese entonces mi único asset era hablar inglés, pero yo pensaba en lavar platos o trabajar en una cocina porque desde mi punto de vista adolescente era lo único que podía alcanzar todavia cursando la preparatoria. Hace poco estuve reflexionando sobre aquella época, y cómo en aquel momento anulaba mi capacidad para hablar y entender otro idioma pensando en lavar trastes era lo mejor que podía conseguir. Resulta que no es necesario poder o tener la capacidad de saber algo, sino de entender el valor que eso representa. Jürgen Salenbacher autor de Creative Personal Branding menciona que el éxito depende de gestionar el conocimiento en cualquier área; es decir ¿Qué vamos a hacer con lo que sabemos? Sé, por experiencia propia, que solemos desestimar las habilidades con las que contamos porque nos resulta fácil, restamos importancia y sucede como aquel chiste donde un hombre busca sus lentes bajo un farol porque es donde hay luz. Pasamos la vida buscado aquello que nos dé dinero haciendo algo diferente a nuestra personalidad y habilidades adecuándonos a lo que piden grandes corporaciones, pero qué tal si cambiáramos un poquito la visión y nos asumiéramos como empresas de éxito que entienden que la investigación transforma el conocimiento en dinero a través de la innovación entendida como acción. Muchas compañías entienden esto y lo aplican ¿Qué nos detiene a nosotros de hacer lo mismo como individuos? Sé que no es fácil, imagínense que la primera vez que buscaba trabajo lo que salía de mi boca era: «Papá, ¿qué voy a hacer, sólo sé hablar idiomas?» (cuatro en ese momento) ¡Ajá! ¿Absurdo? ¡Totalmente!

Salenbacher menciona tres razones por las que no se encuentra la «meta» o aquello a lo que deseamos dedicarnos.

1.-Por desconocer la meta debido a la falta del planteamiento.

2.-Por esperar que alguien más nos diga dónde está la meta.

3.-Por soledad.

Quiero ahondar un poco más en la tercera, y es que aunque a veces parece que sí sabemos a dónde queremos ir, pero no sabemos con quién. Por ejemplo, hace tiempo quería poner un negocio, pensé muchas opciones, pero ninguna me daba la certeza de hacerlo porque me di cuenta de que todo lo que imaginaba estaba en solitario, entonces terminaba por agobiarme y finalmente desistir. Hay una diferencia entre esperar que alguien nos diga qué hacer y cómo, y otra en la cual un socio o un amigo nos comparta su experiencia. Eso fue justo lo que me pasó hace dos semanas (cumplidas ayer) Sucede que me reuní con una colega para platicar una idea de impartir un taller sobre interpretación consecutiva (Sí, también trabajo como traductora de idiomas) total que una cosa llevó a la otra y esa misma tarde después de cinco horas de cafeína y nicotina nos despedimos con un apretón de manos cerrando nuestra sociedad e iniciando así nuestro negocio con una agencia de traducción en el cual ya elaboramos nuestro logo, generamos nuestras dos primeras cotizaciones y ahí vamos. La soledad es una sensación-sentimiento, la verdad es que depende cómo se vea, que nos acompañara el resto de nuestra vida, pero igualmente debemos recordar que no estamos solos, nos sentimos solos, es diferente. La estrategia principal y en la cual debemos tener toda la confianza es nuestra personalidad, sí, esa que intentamos anular casi todo el tiempo, esa con la que de niños nos confunden con «Sé tú mismo» pero que en la realidad es «… pero no tanto». Es complejo que podamos llegar al fondo de nuestra personalidad por nuestra cuenta, es un trabajo arduo y de mucha confrontación e investigación. Desde niños se nos enseña a trabajar a partir de las debilidades ignorando y/o anulando lo que se nos da con facilidad. Por curioso que suene el conocimiento propio está a través del otro y es que la percepción que tenemos de nosotros mismos no concuerda con la que tienen los demás. Yo me asumí mucho tiempo como una persona tímida y no fue sino hasta que mi terapeuta en turno me hizo notar que yo tenía de tímida lo mismo que tengo de rubia, o sea nada.

Hay situaciones que nos sobrepasan simplemente por desconocer del tema, pero como me dijo ayer mi socia mientras trataba de resolver un asunto del que no tenía ni idea «La verdad es que si lo investigo se me quita el miedo» entonces sigue la pregunta de aquella revista en el aire y yo agregaría «Y tú ¿Quién y cómo eres?»

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