¡Qué talento!

Si bien es cierto que algunas personas contamos con alguna destreza en particular, la verdad es que eso llamado «talento» está sobre valorado. Si eso fuera cierto, lo único que queda es el exilio al mundo de los destalentados y claro que no. Aunque es muy bonito saber que contamos con habilidades naturales para algo en particular. Ese algo que nos hace especiales, únicos. Es una sensación maravillosa, sobre todo cuando los demás nos lo hacen saber «¡Qué talento!» Bueno, pues eso justo a mí no me pasó, al menos, no en mis años mozos. Era la niña torpe de la escuela casi para todos los deportes, las matemáticas, la gramática y sus consecuencias, así como hablar en público. Cuando tenía seis años, al terminar, el primer año de primaria mi profesora le sugirió a mi papá que me llevara al sicólogo, eso me ayudaría a superar mi timidez y desarrollar mi habilidad motriz. Pasaron muchos años para que yo visitará un sicólogo por cuenta propia. Sin embargo, no fue sólo ir a terapia lo que ayudó, en mi caso, a superar o habilitar mis destrezas, lamento la decepción, pero ahí les va, lo que lo hizo posible fue el TRABAJO, sí el trabajo que yo estuve dispuesta a hacer, fue soportar y aguantar la critica lo que fortaleció mi tolerancia a la frustración. Recuerdo un día que estaba entrenando en el gimnasio y nada más no daba una, ya me sentía bastante mal cuando por el espejo me doy cuenta que el entrenador se está burlando de mí con otra persona, sus palabras fueron: «Sí, hay gente que no tiene habilidades, que no está hecha para algunas cosas» Todo esto mientras se reía con su compañero. Sobra decir que me desmoralizó. Fui al baño decidida a irme, mientras me cambiaba me senté en una de las bancas de los vestidores y pensé «Si te vas ahora Nancy no vales un centavo» me temblaban las piernas recreando nuevamente cada una de las palabras de ese hombre y su risa a costa mía. Tomé mi maleta, salí del baño secándome las lagrimas lo busqué, me acerqué a él y le dije «Lo que dijiste es cierto, pero puedes decírmelo en mi cara» El tipo se quedó frío, primero porque saberse descubierto y luego porque jamás esperó que alguien como yo lo enfrentara. Ese día salí de ese gimnasio dispuesta a no volver, pero mientras caminaba a mi casa platicaba conmigo misma (cosa que hago muy seguido) y reflexioné que la situación no era tan grave como para no volver, al contrario, era personal, ahora me iba demostrar que lo podía hacer. Era cierto que no tenía habilidad natural, pero ¿si practico? ¡Vamos a ver!

Hay muchos momentos en la vida en los que surgen personas que creyendo que nos hacen un favor diciendo: «Por qué mejor no te dedicas a otra cosa, no tienes nada qué hacer aquí» ¿Les suena? A mí me lo dijo una profesora en la universidad cuando estudiaba para convertirme en interprete-traductor de idiomas o cuando me rechazaron de la primera escuela de cine donde recuerdo que me preguntaron «¿Qué vas a hacer si no te quedas» y yo respondí «Cine» y sí, es decir, uno tiene que hacer lo necesario para lograr lo que desea a pesar del rechazo. Puedo decir orgullosamente que muchos de mis logros provienen de un esfuerzo incansable, de una tenacidad por lograr la mejor versión de mi misma para que este mundo que habito sea mejor a través de mi granito. Recuerdo una tarde muy linda donde me reunía con un guionista que me asesoraba en ese tema, el tipo me decía cosas tan atinadas y tan reales a su forma y yo me sentía tan mal porque me decía «¿Nancy qué estás haciendo aquí no tienes talento para escribir?» pero hubo algo que me dijo ese hombre y que recuerdo todos los días: «NO ES TALENTO, NANCY, ES TRABAJO» ¡WOW! Esa frase para mí ha sido mi mantra desde ese día. Es importante aprender a diferenciar entre la facilidad y el compromiso que requiere cualquier disciplina, evitar a toda costa organizar una pity party en la cual nadie se divierte. En este momento escucho a muchas personas que me dan sus halagos o reconocen alguna de mis habilidades y los agradezco en el alma, pero les aseguro que todo eso NO HA SIDO TALENTO, ES TRABAJO y de ese trabajo puedo hacer el balance hasta el momento de:

  • Hábil en varias disciplinas deportivas.
  • Hablar varios idiomas
  • Certificarme como interprete-traductor y estar en varias conferencias.
  • Películas
  • Guiones
  • Libros
  • Obras de teatro
  • Una empresa
  • Un blog

Todo ha sido resultado de trabajo, de practica diaria y de una constante inversión de intentos.

Malcom Gladwell en libro Outliers habla justo de eso, de las horas de experiencia que se van sumando a lo largo de la vida con los intentos. Es cierto que a la primera no sale casi nada bien, pero el aprendizaje que queda nos brinda la oportunidad en el siguiente intento y así sucesivamente hasta que nuestra inversión nos da el balance necesario para adquirir eso que deseamos, ya sea terminar una relación o iniciarla, viajar, enfrentar a alguien, levantarnos temprano, escribir, dejar de fumar, hacer ejercicio, hablar en público, etc.

Es cierto que pasa el tiempo y no nos hacemos más jóvenes, pero tenemos la opción de cultivar nuestra experiencia y en esa sí que seremos jóvenes por siempre.

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6 comentarios sobre “¡Qué talento!

  1. Nancy, me hiciste pensar que el talento se hace con trabajo duro, y que nadie tiene un talento natural que no conlleve esfuerzo, también me hace pensar si podemos tener todos esos títulos y ser excelentes en todos y cada uno de ellos… no lo sé, pienso que la carrera debe ser una y ser sumamente especializada y que debemos explorar todos nuestros intereses con pasión… he estado pensando si la gente nos tomaría más en serio si les decimos que somos una cosa y no múltiples… pero estoy pensando en voz alta…

    Gracias por tus pensamientos, Nancy, ponen orden a los míos.

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    1. Hacer muchas cosas no es el tema, es hacerlas porque te gustan y por darte oportunidad de descubrirte. Los demás nos toman tan en serio como lo hacemos al respecto de nosotros mismos.
      Leonardo da Vinci fue lo quiso y mira 🙂

      ¡Gracias a ti, Elena, por leer y compartir tus pensamientos en voz alta!

      Le gusta a 1 persona

  2. Muy interesante Kari! 🙂
    Yo pensaba que el talento y tu personalidad fueron las causas, pero qué bueno saber que el trabajo fue para ti esencial en tus logros; de hecho, como tú dices, es importantísimo y además reconfortante, dado que el trabajo duro para cualquier logro nos brinda la confianza, honra y alegría de conseguir lo que uno busque. 🙂

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