¿Por dónde empiezo? ¿Amor o Vida?

Ya estamos a casi final del primer mes del año y con gusto les comparto que ahí la llevo con la lista de propósitos que les compartí hace poco. Primero inicié por limpiar y ordenar mi estudio, lo cual me llevó a encontrar un libro que compré por ahí de septiembre de 2017. Recuerdo que entré a la librería con la esperanza de sentirme mejor respecto a mi situación amorosa (¡ajá a la librería!) y como digna protagonista de estúpida comedia romántica lo primero que vi fue el título Uno siempre cambia al amor de su vida (por otro amor o por otra vida) de Amalia Andrade. Cuando compré el libro, lo hice, como siempre pasa, con la firme intención de leerlo en el acto sobre todo por mi situación personal, de si cambiar al amor o la vida o las dos; sin embargo no lo hice. El libro terminó cubierto por otros más, que a su vez se cubrieron de papeles, pendientes, estambres, notas, en fin que el tiempo pasó (tres meses para ser exactos, sí en tres meses, tal vez más no le di ni una miradita a mi estudio, no me juzguen) y a ese libro le tocó ser descubierto. Era una tardecita muy linda. Tomé el libro y me fui al parque a leer. Quité la envoltura, me puse mis lentes y ahí te voy. En primer lugar me encantó el diseño de la portada, luego el papel y cuando abrí la primera página había… ¡COLORES! ¡SÍ, COLORES! ¡AMO LO COLORES! Y por si eso fuera poco también está ilustrado. Sobra decir que mi emoción era grande ya en ese momento, pero lo que no imaginé es que esa tarde iba a reír como loca-desesperada, sí, creo que así lo hice porque la gente que pasaba, me miraba con recelo, sobre todo las mamás con sus bebés en carriolas, eso lo noté porque de tanto en tanto tenía que apartarme de la lectura para reírme a gusto. El tema es que pasé la tarde más linda y más divertida que hacía mucho no disfrutaba con una publicación. Esa misma tarde terminé de leer las 190 páginas, incluso las recetas una por una ¡Sí, también contiene recetas! Este libro no puede ser más perfecto. No sólo porque encontré en este título muchas cosas que me agradan: Buen humor, colores, ilustraciones, recetas; sino porque además la autora tuvo la virtud de tratar un tema espinoso, como es el desamor, de manera realmente ligera y con ligera quiero decir que lo hizo con empatía, con gran sentido humano porque en realidad todos hemos pasado en algún momento por una situación en la que no nos queda otra que enfrentarnos a la realidad de que el otro nos dejó de querer o vice versa (porque el que deja también la pasa mal, eh, ojo) pero Amalia Andrade lo plasma de una manera en la que como muestra expone a celebridades del mundo artístico que al igual que nosotros, son personas, seres humanos, y que al verse frente al desamor hicieron algo bueno. Lo que quiere decir que el desamor no siempre nos viene mal. Es cierto que no podemos escoger lo que nos toca, pero sí podemos elegir cómo vamos a reaccionar ante ello. En los temas del amor es complejo saberlo sobre todo porque nos invaden como sociedad una serie de dogmas difíciles de erradicar, pero creo que Amalia logra en su libro algo muy digno de reconocer y es que ella misma, como ser humano igual que todos los demás, logró hacer algo no solo bueno, sino redituable con su desamor. Aquí igualmente quiero hacer notar que hablar de desamor no solo refiere a la pareja, sino a las personas que amamos en general: amigos, primos, tíos, padres, etc y de las cuales no podemos recibir más su amor presente debido a enfermedades o fallecimiento o simplemente por que sí. Lo que recordé mientras leía es que el amor es universal, es integral y por lo tanto así mismo lo es el desamor. Lo cual no necesariamente significa algo negativo, aunque así se sienta. Cuando terminé de leer, me dije a manera de regaño «¡Por qué no lo leí antes!» peeeero entonces tendría que volver a «¿Por qué no limpié el estudio? ¿por qué compré más libros (que todavía no leo)?» Y muchas cosas más que no tienen mucho sentido. Estoy segura de que el conocimiento llegar cuando el alumno está preparado.

Así que para aquellos con el corazón roto, pero también con tantita voluntad dense una vuelta por estas páginas que sin duda aumentaran sus lágrimas, pero de tanta carcajada, porque cuando no podemos cambiar la situación, solo nos queda cambiarnos a nosotros mismos como lo dijo el buen Viktor Frankl.

En mi caso lo más difícil fue decidir qué cambiaba primero, si la vida o el amor. Después de varios meses creo que decidí bien al empezar por cambiar la vida, el amor, sin duda, es una consecuencia.

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