La inversión más grande

Queridos Incorrectos:

Hace tiempo que no escribo, un mes y tres días para ser exactos desde mi última publicación donde les conté sobre el proceso con mi Manta del amor y bueno a raíz de eso decidí darme un tiempo enteramente para mí después de mi separación. No ha sido sencillo encontrarme con la inmensidad de mi propia vida, de mi universo. A mi tristometro de pronto se le sube la temperatura y termina esto en una lloradera tremenda, pero como yo siempre le veo el lado bueno a las cosas, tanta lloradera me ha servido para no retener líquidos. Durante este tiempo me dediqué a estudiar (ya saben, los que me conocen que siempre estudio algo) cómo llevar la tristeza, cómo hacer para canalizar todo eso que me movía por dentro y que ese tiempo que estaba empleando no se quedara solo en un momento que pasa y ya. Así que todas las tardes después del trabajo regresaba a casa (caminando durante treinta minutos bajo el sol jalisciense) con el tristrometro a tope, pero escuchando un podcast al azar. Un día de esos me topé con el señor William Aldana y su conferencia Que no te falte el tiempo que inicia preguntando a una de las asistentes «¿Cuántos años tienes?» y ella responde «Cuarenta» para después volver a preguntarle «¿Esos tienes o esos ya no los tienes?» y ahí mi tristrometro se congeló, me detuve en una banqueta a escuchar a ese hombre que me había sacado de mi llanto de manera tan brutal para hacerme notar que los años que creo tener, en realidad son lo que ya no tengo, son los que se han ido. Ese tiempo que ya no volverá ¿Dónde está? ¿Qué fue de él? Pero sobre todo ¿Qué será del que estoy aquí llorando? (Y no digo que llorar sea malo, al contrario, es muy sano y me parece que es lo mejor que se puede hacer cuando uno siente ganas de hacerlo, a chillar, qué pues) William explica cómo es que el tiempo, a diferencia del dinero, no rinde intereses; es decir, lo que aprovechaste bien y lo que no… pues bueno.

Después de escuchar esa conferencia me dije «Nancy no se diga más» agarré un cuaderno,anoté todas las cosas que había dejado en el tintero por distintas razones y me puse a ejecutar. No sin analizar la razón por la que las había postergado y la coincidencia de casi todas fue: miedo, sí, mucho miedo. Miedo a que por ir a perseguir mis sueños mi relación se terminara, gracias de todos modos terminó, miedo a fracasar, miedo al rechazo, miedo a quién sabe que tanta cosa y todo estaba en mi mente; es decir, nada de eso, al menos nada que yo supiera de cierto, estaba comprobado. Que al respecto del miedo les tengo un post muy bueno, pero ahí sí que se esperan que ese es el próximo tema.

Hoy con mucho gusto les comparto que a un mes y tres días de esa lista obtuve hasta ahora los siguientes resultados:

  • Seis libros leídos
  • Intertrad la agencia que abrí ya quedó lista con web arriba.
  • Mi opera prima quedó seleccionada en tres festivales de cine dos internacionales y uno nacional.
  • He bajado cuatro kilos
  • Extendí mi práctica de felicidad de #LoMejorQueMePaso a dos personas más
  • Estoy en pre producción de un documental muy interesante
  • He aprendido muchas cosas en mi nuevo empleo
  • Me acabo de asociar con un proyecto de lencería muy mexicana del que ya les estaré platicando próximamente.

Todo eso en un mes, un mes de estar cuidando cómo invierto cada segundo de mi tiempo, de ese que no volverá y para honrar el tiempo aprovecho para agradecer a todos los que se han chutado el suyo escuchándome llorar por teléfono, enviándome mensajes para saber cómo estoy, a aquellos que han fungido como despertadores para que me vaya a trabajar, a los que me han invitado a sus fiestas para que me despeje, a mis nuevos compañeros de trabajo que han sido tan pacientes y generosos conmigo al compartir su conocimiento y experiencia, a los que me han enseñado cómo lavar un baño (ajá no sabía porque #ParaQue), a los que han ido conmigo de compras sabiendo que me puede dar el soponcio ahí mismo (Me da miedo ir de compras), a los que me han enviado mensajes preguntado cuándo volveré a publicar, a los que con apenas conocerme me han hecho parte de sus vidas, a los que a pesar de la distancia física han estado tan cerca mío ¡MIL, MIL GRACIAS POR COMPARTIR CONMIGO SU TIEMPO Y HACERME FUERTE!

A este 2018 le quedan todavía ocho meses, ustedes ¿en qué van a invertir?

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2 comentarios sobre “La inversión más grande

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