Nomás 20

Hoy les quiero compartir una experiencia tremenda, alucinante y desapendejadora (esa palabra no existe en el diccionario, ni la busquen). Sucede que el año pasado inicié un negocio de servicios de traducción en sociedad con una amiga; sin embargo, la sociedad y el negocio llegaron a su fin. Esa experiencia me dejó con un mal sabor de boca y el hábito de estarme machacando la cabeza con la culpa; sin embargo esa misma experiencia no me desanimó para volver a tomar otro proyecto con una amiga, esta vez un producto: lencería. Siendo sincera el camino que recorrí con el primer proyecto hizo más fácil el inicio del segundo y aquí las razones:

1.- Ya había leído muchos libros de Branding

2.- Ya te tenía la experiencia de crear un página web y trabajar con un webmaster.

3.- Ya sabía algo sobre Digital Marketing

Sin embargo, el camino ha sido un poco un tormento por muchos factores:

1.- La inversión

2.- Aprender del tema (diseño de modas, confección, telas, texturas; etc)

3.- Manufactura

4.- Distribución y como setecientos etcéteras.

La gran, gran ventaja en este segundo proyecto es que mi socia es una gran socia y eso ayuda mucho porque aunque las dos nos hacemos bolas y luego nos hacemos tontas, lo hacemos juntas y así todo es más ligero, pero volviendo a la experiencia desapendejadora, les cuento que desde hace rato sigo al señor (sí, señor) Fric Martínez, me topé con él por accidente escuchando una de esas conferencias que les platiqué una vez en mi post La inversión más grande. Sucede que al escuchar a Carlos Matiella, mejor conocido como Fric Martinez, se me hizo costumbre escuchar esa conferencia constantemente porque cuando uno emprende la motivación se vuelve un hábito y eso es justo lo que me pasó con Fric porque él le ha hecho a muchas cosas y no se rinde, muy por el contrario. Entonces un día de esos en los que de plano ya acepté que no haría nada más que chismear en Instagram me encontré con una publicación de Fric donde promocionaba su libro Crea un negocio fregón en 20 pasos el cual ¿qué creen? ¡Tiene dibujitos! (mis favoritos) pero lo más destacable del libro es que es de esos libros interactivos que puedes rayar, deshojar (no se me desmayen bibliófilos del mundo) y volver a leer cuantas veces quieras sin afectar su estructura. A lo largo de los veinte capítulos, Fric ejemplifica muy bien cada uno de los pasos en los que como emprendedores y empedernidos nos vemos afectados al momento de iniciar un proyecto, de cualquier tipo. Me di cuenta cómo en mi primer proyecto con aquella frase de «sé tu propio jefe» terminé autogodineada (o sea prisionera de mi propia empresa) pasando muchísimas horas frente a la computadora, en juntas, reuniones eternas con el webmaster, el presupuesto a tope y clientes contentos, eso sí, pero cansada de ser empresaria. Sin duda el camino del emprendedor no es nada sencillo. Como yo lo veo ser empresario es como cuando te vas a vivir solo con la ilusión de que ya no darás cuentas a nadie, puedes llegar a la hora que sea, dejar los trastes hasta que crees otras vidas y de pronto te das cuenta de que tienes que pagar por el gas, la luz, la renta, la comida y deja de ser divertido ser independiente. Se necesita mucho valor, convicción, organización y todas esas cosas que le dicen a uno los libros de autoayuda, sin embargo lo que me gustó de este libro, a diferencia de todos lo que ya he leído al respecto de ser empresario es que Fric propone una estructura realista, metódica, (sin ser aburrida ni complicada) espiritual y muy buena onda de lo que es ser empresario y cómo serlo sin morir en el (los) intento (s).

Ya sé que en este mundo nos dicen que nos concentremos en una sola cosa y la hagamos bien, yo digo que mientras estemos haciendo, lo que sea, lo hagamos bien, bonito y de buena onda como este libro que al final también me dejó con el alma tranquila porque siempre le batallo cuando me preguntan «¿Qué haces, qué estudiaste?» y la verdad es que siempre digo una cosa diferente porque entre directora de cine, script, guionista, escritora, dramaturga, interprete-traductor de idiomas, locutora, bloguera, maratonista y recientemente godín la gama es amplia; sin embargo después de leer esos veinte fregones pasos me doy cuenta de que como dice el buen Marc Anthony todo, todo, todo hasta ahora Valió la pena.

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