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Día 42 antes del Maratón CMDX 2019. El día de hoy sí corrí los 12K del jueves, mañana tocan 18K, lo que quiere decir que junte dos entrenamientos seguidos, lo cual no es tan recomendable, pero ni modo, ni modo, ya está. Me da mucha emoción (utilizo la palabra emoción aunque Mi Amo, diga que utilizo la palabra incorrecta) insisto me da mucha emoción y ahí les va por qué. En junio del 2011 me desgarré el muslo derecho al caer de una bicicleta. En aquella ocasión estaba en Houston y la verdad pensé que era lo de menos, una caída y listo, pero no. El músculo se desgarró de tal manera que tuvieron que pasar tres años para que pudiera caminar pasitos moderados. En esos tres años pasó que me embaracé, perdí a mi bebé, me diagnosticaron hipotiroidismo, sufrí las consecuencias de la fascitis plantar y de 53 kilos pasé a 78 kilos en un lapso de casi o ocho meses. Recuerdo ahora mi vida en aquellos momentos y me parecen tan lejanos, me miro en el espejo y parece que soy otra persona, con satisfacción puedo decir que lo soy. Jamás pensé que eso me fuera a pasar a mí, siempre fui sana y deportista, ahora sé que eso no tiene nada que ver, cuando te toca, te toca y a mí me tocó en esos tres años pensar mucho, estar conmigo, tenerme paciencia para resignificar cada uno de los acontecimientos en mi vida. Durante el primer año de recuperación la posibilidad de perder la pierna me aquejaba, el dolor por las noches se volvía más intenso en el silencio de mi habitación. Al inicio del segundo año, me sentí muy afortunada de haber conservado mi pierna, pero ahora enfrentaba la marca. Debido al golpe y el desgarre en mi muslo derecho quedó un hoyo en el cabía mi mano completa «me va a quedar un hoyo» pensaba «sólo usaré pantalón» me decía con tristeza, pero bueno seguía teniendo dos piernas con las cuales caminar, despacito, pero caminar. La constancia en los ejercicios de rehabilitación, cambio de alimentación y demás rituales orgánicos y veganos sin glutén ayudaron a que en el tercer año pudiera dar nuevamente mis primeros pasos. Aunque en aquel momento decía «No, ya no correré, ya lo hice mucho tiempo, ya está» la verdad es que lo hacía para consolarme porque sabía que tal vez no podría volver a hacerlo. En el 2015 conocí a Elena, mi entrenadora del mal, ahora llamada Cuaresma por larga y fue ella quien en 2017 se dedicó a entrenarme como la loca que sólo ella es y empecé a bajar de peso, con Atenea volví a las pistas en carreras cortas, pero no fue sino hasta 2017 que conocí a Maluca, a El Profesor, al Tío Luis en un Meet Up de portugués, nuestra relación se volvió más estrecha y ahí va que El Profesor se inscribió al medio maratón de Guadalajara, sin embargo salió de viaje y Maluca lo iba a correr por él, yo contagiada por la intensa (ajà también es súper intensa) de Atenea, me inscribí también y ahí vamos mis casi quince kilos y yo a correr el medio maratón de Guadalajara. Era mi primer medio e hice todo lo que se puede hacer mal, pero sobre todo corrí lesionada del corazón, ya me había dado cuenta de que mi matrimonio no daría más. Una semana después de haber cruzado la meta de mis primeros 21K, crucé también la de mis miedos y me pedí el divorcio y ahí sí que empezó la fase Forest Gump. me sentí muy mal y tengo muy presentes las palabras de Maluca «Si te sientes bien, corre, si te sientes mal… corre» entonces corrí y a zancadas me sané el alma, el corazón y el calzón dejó de presionarme la panza. Luego en junio de 2018 la Aboganster y yo viajamos en autobús (ella por miedo a las alturas y yo por miedo al precio del boleto de avión) a CDMX para correr el 21K. En CDMX nos reunimos con Maluca y El Profesor a nuestra cena de carbos. Era el primer medio de Maira y fue muy lindo compartir ese momento entre amigos. En octubre fue Tío Luis quien cruzó la meta de su primer medio en Queretaro. En febrero de 2019 Maluca, El Profesor, Aboganster, Tío Luis y yo aplaudimos el primer medio de Sam en Guadalajara. Como ven esto de correr es contagioso. Insisto, mi Amo, estoy emocionada por este maratón porque para mí significa el poder de pararme en mis dos pies, la certeza de que mi corazón no se rompió, de que soy fuerte y de que a cada zancada lo que dejo atrás ahí se queda, no me importa, mi atención se concentra en la meta y disfruto el proceso.

Flojerometro: 12K cumplidos

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Foto de @wolf_pher

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