Ni amo, ni esclava

Termina el año y en mi opinión es muy sano realizar un análisis de lo ocurrido. En esta ocasión mi análisis va con relación a la situación amorosa. En publicaciones anteriores, tipo mediados de año, en este blog les compartí sobre un hombre al que llamaba “mi amo” y es el responsable de que yo esté hoy en este hermoso país que es Perú. Sucede que este señor y yo nos conocimos de manera remota, o sea a distancia. Yo trabajaba en una empresa y mis funciones eran realizar las facturas de las ventas que se realizaban en Chile, me auto llamé Facturera y “el amo” era la persona encargada básicamente de estar fregándome con que las facturas estuvieran en tiempo y forma. Tuvimos una relación de trabajo a distancia durante un año y cuatro meses. Fue una relación muy linda, muy divertida y edificante que pasó del plano profesional al personal. La verdadera razón por la que le llamé “amo” fue porque cada cierre de mes me traía como su esclava facturando y refacturando para alcanzar sus números. En ese empleo me habían dicho que iría a Chile, el amo fue Made in Chile, y nos ilusionaba le idea de conocernos, cabe mencionar que mientras trabajé ahí jamás hubo ni siquiera asomo de ligue porque:

  1. Yo estaba recién separada llorando como muñeca fea en cualquier rincón.
  2. Tengo como regla personal jamás involucrarme con algún compañero de trabajo… Ya cuando no lo son, bueno ahí la cosa cambia.

Total, que me traían como su mensa con eso de que “te vas a Chile” que al final ni se hizo y terminé mejor yo por irme de la empresa je je y en este momento el Amo, dijo “Nancy, voy de vacaciones a México ¿quiere ir?” Cabe mencionar que yo vivía en Guadalajara y él visitaba Ciudad de México. El dos de junio nos conocimos en el aeropuerto de la Ciudad México y de ahí pasamos unos días espectaculares acompañados de risas, comida(muuuuchaaaa), atención, un concierto en Bellas Artes, un posible atraco en la Plaza Garibaldi (“Amo, así no se saca la cartera” qué risa y hay vídeo 😂), un desacuerdo por una piña en el Mercado San Juan, unos aretes y mucha bebida (refresco en Chile). Conocer personalmente al Amo fue muy bello porque él es una bella persona. De ahí estuvimos en contacto y yo le comenté que la Navidad para mí es una fecha significativa, a él se le ocurrió volver a vernos e intentar una relación a distancia y yo dije “Pus órale” ajá sí nomás y ahí estuvimos comunicándonos y surgió el plan de este viaje para encontrarnos y que él me pidiera pololeo y yo dijera que sí, obvio… Sin embargo, la vida la mil de vueltas. Los meses pasaban, yo seguía mis entrenamientos para el maratón, viviendo en el Albergue, evitando comer azúcar, demasiada presión.

Mi abuelita decía que las relaciones de lejos son de pendejos, yo digo que #nocierto. Durante los meses que estuvimos en comunicación el Amo y yo la distancia tuvo una relevancia impresionante porque lo único que podíamos hacer era hablar y ahí fue cuando me di cuenta de que eso no tendría ni pies, ni cabeza. Me di cuenta de que los sentimientos son una cosa, las acciones otra, el sexo una cosa y el amor otra muy distinta. La distancia me ayudó a analizar detalladamente cada palabra, cada acción y como la canción “el tiempo pasa” y yo nomás en lugar de sentirme enamorada, me sentía presionada, atrapada en un celofán de complacencia justito como cuando estaba casada. En total responsabilidad de mí, de mis acciones y patrones, me dije “Nance, los olmos no dan peras, querida, you already know that” y decidí que esa relación de esclava y amo no pasaría al siguiente nivel de Mario Bros, pero el viaje ya estaba planeado, al menos el vuelo porque al salir el Amo del cast de mi vida, se fue con él el hospedaje. Casi pensé que no vendría porque pasaban los días y yo ocupada en trecientas cosas que ni había buscado hospedaje. Un buen día LuisMi (mi querido amigo adorado) me contactó para hacer una traducción, sucede que LuisMi es peruano, le conté mi tema con el hospedaje y después de cagarme por no haberle dicho antes, me puso en contacto con una amiga suya que me consiguió un lugar hermoso justo en el corazón de Miraflores, lugar que solo conocía por los libros de Mario Vargas Llosa. De esta aventura rescato que una cosa siempre lleva a otra, no siempre la que esperamos, pero definitivamente sí a una mucho mejor. La traducción por la que me contactó LuisMi no se concretó empero hoy tengo un bonito lugar donde dormir y LuisMi es mi guía de turistas a distancia je je 😬

Cuando surgió la idea de este viaje el Amo me dijo “Te voy a hacer pasar una Navidad como nunca la has pasado y vas a ser muy feliz, Nancy, te lo mereces”. La relación con el Amo no llegó a concretarse en un pololeo, incluso perdimos contacto; sin embargo, en mi corazón no hay espacio al arrepentimiento, ni la queja; me alegra mucho que haya sucedido lo que no sucedió y aun así siempre sucede lo mejor, lo perfecto. El Amo tenía razón, esta Navidad me la estoy pasando de maravilla. Es mi primera época NAN…VIDEÑA en armonía con el Universo y de manera perfecta. 🙏

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