#QuedateEnCasa

Han pasado ya varios meses desde la última publicación y en las novedades… La verdad es que ya no es novedad, estuve por casi dos meses en cartelera con la obra ANA GORDA, misma que escribí e interpreté todos los jueves y domingo de febrero hasta que un jueves no llegó nadie al teatro (ajá, así mero) y ahí tuve que tomar la decisión de irnos solamente un día a la semana: jueves. Sé que no es fácil de compartir este aparente fracaso, sólo que yo no lo veo como un fracaso; sino como una experiencia, además de la maestra Adriana Barraza aprendí que, así como contamos los triunfos es igualmente valido contar lo “malo”. El montaje de ANA GORDA me dejó el enorme aprendizaje de todo lo que usted no debe hacer a la hora de montar una puesta en escena y sin embargo contra todo pronóstico la obra resultó un gran éxito. Para mí fue un éxito rotundo porque sucedió, porque pararme en el escenario cada función resultó lo más excitante hasta el momento. Estar en el teatro después de mi horario de oficina en ese escenario cada jueves no fue sencillo y tampoco fue un trabajo en solitario, aunque era un monologo, tuve la fortuna de contar con el apoyo de muchas personas que creyeron no sólo en mi dramaturgia, sino en mi potencial como actriz, me mostraron con mucha compasión de lo que puedo ser capaz en un escenario, en la vida misma.

Después de mis vacaciones en Perú, me envolví en la aventura teatral durante los tres primeros meses de 2020 que me mantuvieron concentrada, nerviosa, estresada, cansada, entregada a un personaje que yo escribí y del que no entendía nada ¿raro? ¡Lo más raro! Interpretar a Ana Gorda provocó en mí una confrontación con mi parte oscura al mismo tiempo que lidiaba con mudarme de casa (otra vez) volver al Albergue porque el lugar que alquilé no resultó de la manera que me hubiera gustado, presenté una denuncia por acoso sexual, buscar casa otra vez, escuchar opiniones de “te lo dije” realmente no fue nada sencillo.

Después de dos semanas en mi segunda temporada en el Albergue encontré un lugar muy lindo al sur de la ciudad donde puedo estar con mis gatos sin ningún inconveniente, mis vecinos son agradables y justo llegó el confinamiento a Ciudad de México, lo que me permite disfrutar mi nuevo hogar y tomar ese descanso que mi cuerpo, mente y alma necesitaban. Yo sé que a muchas personas este tema del confinamiento no les ha caído bien, sé que es una situación compleja para muchas personas en todo el mundo, nadie está sólo en esto y precisamente por eso, estoy convencida de que está situación con toda seguridad nos permite poner en práctica nuestra responsabilidad como ciudadanos del mundo y nuestra empatía al quedarnos en casa, al hacer lo que nos toca. Caer en la histeria es lo más fácil. Tengo amigos que me dicen “Me preocupa que no estés preocupada” y ¿saben qué? No lo estoy por una simple razón: no quiero y no quiero porque no me sirve, no tiene sentido preocuparme, me haría daño mental y físico y eso no tiene sentido. Hago lo que está en mis manos, lo que me toca: me quedo en casa y estoy cien por ciento consciente de mi ánimo, de mis actitudes, de mis emociones, de utilizar cubre bocas cuando salgo al súper, de verle el lado bueno a la situación (sí, tiene algo bueno, les juro).

Antes de la pandemia podía hacer Home Office algunos días a la semana, ahora lo hago diario, me ejercito en casa, estoy con mis gatos, disfruto mi relación conmigo e incluso inicié una relación, así es: AMOR EN TIEMPOS DE COVID-19 porque al amor los virus le vienen poquito guangos. Recientemente mi Cucú (mi terapeuta) me preguntó si extrañaba algo o alguien durante esta cuarentena y mi respuesta fue contundente: NO, no extraño nada del mundo que dejé atrás cuando empezó la cuarentena, no extraño nada, ni a nadie porque para mí la cuarentena empezó cuando llegué a Ciudad de México al extrañar correr con tío Luis, con Maira, con Sam, con Alexandra y Marcelo y toda la dinámica. Escuchó muchas personas hablar o comentar en las redes sociales “cuando todo esto acabe…” o “cuando todo vuelva a la normalidad” y ¿saben qué? Esto no va a “terminar” esto es apenas el inicio de un nuevo comienzo en cuanto a relaciones, en formas y métodos, la normalidad nunca volverá a ser lo mismo que todos nosotros en cualquier parte del mundo conocimos antes de estar encerrados en nuestras casas, al menos esa es mi postura y mi deseo, que la nueva normalidad venga acompañada de reflexión, empatía, compasión, conciencia y mucho amor. Que al salir de nuestras casas no seamos los mismos que entramos.

En cualquier parte del mundo que estén leyendo esto, les mando un abrazo como dictan las nuevas normas: EN SANA DISTANCIA y por favor #QuedateEnCasa

 

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Foto de @felixmooneeram

 

Publicado por locorrectodeloincorrecto

Escritora Bloguera Guionista Cineasta Corredora

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