La voz del silencio

Mata en ti mismo todo recuerdo de pasadas experiencias. No mires atrás, o estás perdido.

Helena Blavatsky

 

Espero que se encuentren todo muy bien y muy contentos y muy en su casa. Este miércoles PIERNAS Y RESEÑAS trae para ustedes La voz del silencio escrito por Helena Blavatsky, les confieso que no es la primera vez que leo este libro, sin embargo, es la primera vez que comprendí mucho de lo que está escrito en él. A Blavatsky llegué cuando estaba estudiando ruso y quería saber más de la cultura rusa, entonces una noche de insomnio llegué a los libros gratis y ahí estaba esta belleza de texto que la autora recopila aquí sus experiencias que aprendió de memoria y se trantan de las enseñanzas espirituales aquí vertidas, y las tradujo para occidente a finales del siglo XIX.

 

Tanto la vida de Helena Blavatsky como esta recopilación extraída de El libro de los preceptos de oro son fascinantes y misteriosos. Aunque la autora hace énfasis en que todo lo contenido en La voz del silencio solo es aquello que ella ha considerado apropiado para el momento en que publicó, resulta curioso que este ejemplar es atemporal, pues las mismas enseñanzas que Blavatsky plasma en este libro son sin lugar a dudas las mismas propias para los tiempos que corren y cabe mencionar que este tiempo cuenta con la maravillosa ventaja del internet y aún así como humanidad nos seguimos enfrentando a las misma disyuntivas de entonces como dejar el pasado atrás, ser el responsable uno de su propio destino, dominar la mente para que ella no te domine a ti, la aceptación en todas sus formas, la aceptación en el propio poder y en relación a esto la frase que más me ha tocado de este texto es la siguiente:

 

“Huye de la ignorancia, huye igualmente de la ilusión. Aparta tu faz de las decepciones mundanales; desconfía de tus sentidos, porque son falsos. Pero en lo interior de tu cuerpo, en el sagrario de tus sensaciones, busca en lo impersonal al “hombre eterno”, y una vez lo hayas encontrado, mira hacia dentro: eres Buda.”

 

Nosotros seres humanos somos nuestro propio dios y diablo, sin embargo, al carecer de la confianza y/o responsabilidad suficiente adjudicamos estas características a alguien más.

 

Espero que lo disfrutes igualmente te invito a que te suscribas al sitio y por favor #QuedateEnCasa locorrectodeloincorrecto.com

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Foto @lexariel

 

Publicado por locorrectodeloincorrecto

Escritora Bloguera Guionista Cineasta Corredora

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